‘La llama inclinada’ El poder del verso largo (El Espectador)

“El libro es una exploración del ritmo y la música verbal del castellano”, dice Carlos  Satizábal. / Gabriel Aponte - El Espectador

“El jurado ha considerado que el libro ganador, La llama inclinada, tiene un buen manejo del poema extenso y el hálito poderoso del verso largo. Asimismo, desarrolla una recuperación admirable de las razas y etnias marginales. Es de destacarse la vasta musicalidad que contienen sus versos y la creación de mundos que parecían no vistos antes”.

En esos términos se emitió el reciente fallo del Premio Nacional de Poesía Inédita Gloria Luz Gutiérrez Villegas, según acuerdo de los jurados Marco Antonio Campos, de México; Ramón Cote Baraibar, de Colombia, y Raúl Vallejo, de Ecuador. Ellos leyeron y evaluaron ocho obras finalistas entre 258 presentadas. El primer premio, consistente en $25 millones y la publicación del libro, fue para Carlos Eduardo Satizábal Atehortúa, actor, dramaturgo, músico y director teatral de la Corporación Colombiana de Teatro y del grupo Rapsoda Teatro, del cual es cofundador con Patricia Ariza. Además, es profesor de la Universidad Nacional de Colombia en la Escuela de Cine y TV y en la Maestría en Escrituras Creativas-Dramaturgia, programa del cual es egresado.

Consultado por El Espectador sobre La llama inclinada explicó: “Es un libro de poemas que he trabajado durante largos años. Su asunto constante, como es esencial a la poesía, es el canto. Una exploración del ritmo y la música verbal del castellano, de la respiración de los versos largos en poemas y también en la brevedad del dístico. Cantan los ríos, el paisaje, los muertos sin tumba. Y la vida del desterrado que huye por ciudades y paisajes distantes. Y regresa a celebrar el agua, el pájaro, los abuelos, el sueño, la memoria. Y el pensar de los pueblos ancestrales. El viaje y los temas y las búsquedas musicales y de la imagen del libro son nombrados en Alguien lee, el primer poema”.

El segundo premio, $5 millones y la publicación de la obra, fue concedido al poemario Memorial del árbol, firmado bajo seudónimo Conde Magnus, correspondiente al bogotano Henry Alexánder Gómez Ríos.

Éxodo

En estos altos valles no ha brotado agua una/sola vez en noche o día, y sólo blanca muerte
y negras calaveras vela la sangrienta luna.

Cantan en olas huyentes su más trágica suerte
largas caravanas, y sueñan vivas con un lago
puro. Ondea en sus sienes el polvo por bandera.
– ¿Es lluvia que se acerca ese rumor distante y vago?
Piensa ardiente el pueblo en sus cantos de la espera.
Pero el sol ya vislumbra en soledad, tras montañas
orientales, sordas horas rojas de inclemencia.
Somos fuego y agua, y sobre el mar arde el arado.
¿Qué hondos horizontes de vacío y demencia/ buscamos? ¿No nos bastan, amigos, las hazañas
de la muerte en los valles furiosos del pasado?

Leave a comment

Filed under Art, Books, Uncategorized

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s